LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA – ANALISIS DE UN MODELO FRACASADO
PROPUESTAS PARA UNA SOLUCIÓN
El nuevo ministro de Educación, Jose Ignacio Wert Ortega, ha dicho que hace falta “un gran acuerdo, no ya político, sino “nacional” para reformar la Educación y resolver los problemas del sistema” (El Mundo 03.01.2012). Su predecesor, Ángel Gabilondo Pujol, dijo exactamente lo mismo, pero en el año 2011 el proceso fracasó debido a la continua lucha ideológica entre PP y PSOE.
Estudiando la prensa nacional y los manifiestos de PP y PSOE sabemos que en educación, España está en la cola. Concretamente, según los resultados de PISA 2009, se encuentra en el puesto Nº 33 en cuanto a comprensión lectora, y en el puesto Nº 36 en lo referente a competencia científica. Resultados que nos colocan como el peor de Europa, con la exclusión de Malta.
A diario, escuchamos noticias relacionados con las cifras terroríficas de fracaso escolar, pero nunca con las teorías explicativas de sus causas y posibles soluciones para su mejora. Mucho más peso tiene, para la opinión pública, la indignación de los funcionarios docentes con respeto a los recortes, ajustes, y su horario de trabajo.
Los políticos saben que tienen que pactar con un único fin: mejorar significativamente los resultados educativos para que en el futuro, España pueda volver a ser un país competitivo. En el mercado libre global, Europa se juega su futuro en el sector de servicios y alta tecnología; debido al hecho de que el grueso de la producción industrial ya no se encuentra radicado en nuestro continente, y que solo podemos contar con la calidad de los futuros profesionales que pueda producir el sistema educativo.
Analizando las diferencias entre España y los países líderes europeos en educación, nos encontramos con la clave del problema Español: la manera en que formamos y seleccionamos a nuestros profesores. El ejemplo a seguir es Finlandia; país que en los años setenta implantó un modelo que ha llegado a ser la envidia del mundo entero. Se basa en la excelencia y capacidad intelectual de sus profesores; y es, precisamente, lo que ha llevado a los finlandeses al éxito educativo, social y económico. No es una coincidencia que la mayoría de los países de Europa hayan adoptado su sistema, y que año tras año Finlandia reciba visitas de gobiernos de todo el planeta, para observar y aprender de sus métodos.
El modelo Español
El camino hacia las aulas de infantil, primaria, secundaria, bachillerato y formación profesional empieza con la elección de una de las carreras universitarias asociadas con el derecho a “opositar” a través de las ofertas públicas de empleo para funcionariado docente. Aquellos que aspiran a ser maestro de primaria se han ido matriculando en las escuelas de magisterio, durante cuatro décadas, para estudiar una diplomatura de 3 años y desde 2009 para un grado. La nota de corte para acceder a las escuelas de magisterio, tradicionalmente ha sido de un mínimo de 5.0 en la Selectividad. Hay que señalar las diferencias entre las distintas provincias y Comunidades Autónomas y las leves subidas de nota de corte en las mejores universidades. Para secundaria, hasta 2009 el requisito era estar en posesión de una licenciatura y el famoso CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica) que durante 4 décadas fue poco más que un cursillo con preguntas tipo test y algunas horas de observación en una escuela pública que se daban de manera presencial o a distancia. En el 2009, se eliminó el CAP, y se ha implementado el Máster en Educación Secundaria a nivel nacional.
La oposición se basa en dos partes (eliminatoria o no dependiendo de las aspiraciones e ideología del partido político gobernante). En primer lugar, un examen de pura memorización masiva de contenidos escogidos de una lista de epígrafes oficiales publicados por el MEC (actualizado por vez primera, desde 1993, en el mes de Noviembre de 2011) y un caso “práctico”; los dos con variaciones dependiendo de la especialidad. En segundo lugar la famosa “encerrona”: donde el pobre candidato se enfrenta a un tribunal de 5 funcionarios para superar dos exposiciones orales (otra vez memorizadas de forma masiva) sobre la legislación española y su implementación en el aula y un plan para una unidad didáctica de trabajo. No existe ninguna comunicación entre los tribunales y los candidatos, de manera que el proceso se lleva a cabo en condiciones deshumanizadas para unos candidatos que se enfrentan a tribunales que tienen que utilizar criterios de evaluación totalmente ambiguos. El proceso de selección se parece más a la cadena industrial de despiece en un matadero que a un proceso de selección de futuros educadores.
Teóricamente, la oposición se basa en los principios constitucionales de igualdad, merito y capacidad, pero la dura realidad es que este modelo ha fracasado de manera trágica. De los tres principios, solo cumplimos con el primero; igualdad. El derecho de todos los españoles en posesión del título universitario necesario con un expediente académico de 5.0 o más, de conseguir a cualquier precio ser funcionario de carrera.
El resultado es una masa de aproximadamente 250,000 personas entre primaria y secundaria a nivel nacional, que ya se han presentado a las oposiciones, pero que no han podido obtener la plaza, a los que si les ofrece, en cambio, la posibilidad de situarse en las famosas bolsas de trabajo, efectuando su labor como interinos o simplemente en casa, en un estado de permanente espera, para que reciban la proverbial llamada de la Junta con el mandato de cubrir una baja de 3 días.
Para el examen de secundaria en 2010, a nivel nacional había más de 100,000 candidatos para 17,000 mil puestos de trabajo, con un coste real al gobierno de más que 30 millones de euros. Esta situación existe por la simple razón de que nadie se ha ocupado de limitar el acceso a las carreras universitarias asociadas con la enseñanza y la nula existencia de una relación entre el Ministerio de Trabajo y las universidades.
Ni las universidades públicas ni privadas ofrecen preparación para las oposiciones. Pero existe un abismal mercado privado muy avanzado a nivel nacional, una red de academias y “preparadores” que trabajan totalmente libres de regulación o vigilancia. No existe legislación alguna sobre la preparación de las oposiciones y cualquier persona puede trabajar en este campo sin titulación. La realidad sobre esta “preparación vendida” es desmoralizante y repugnante. Aulas de 25 personas haciendo apuntes en silencio para memorizar contenidos difuntos en casa, pagando una media de 160€ al mes, sin garantías y sin esperanza.
La izquierda española debería pensar si este sistema realmente encaja con su ideología de educación pública, porque la preparación de las oposiciones es la manifestación más clara de fracaso absoluto en un mercado privado sin regulación. Un mercado privado que se sitúa dentro de la educación pública que actúa como un cáncer, destrozando la calidad educativa de nuestro país. En los países más avanzados de Europa, que gestionan el mercado libre de manera mucho más eficaz y profesional que España, es impensable tener parte de la formación del profesorado fuera del contexto universitario. En España es la absurda y pésima realidad.
El modelo finlandés
En Finlandia, solo existen 11 universidades con facultades de educación. Todo el mundo que quiere ser profesor de Primaria o Secundaria tiene que solicitar la matriculación en uno de estas facultades. Los catedráticos comienzan un riguroso proceso de pre-selección para el acceso a la carrera docente que es extremadamente competitivo. En 2010 había 1258 solicitudes para la facultad de educación de la universidad de Helsinki y solo entraron 123 – una tasa de éxito de 9.8% (Daily Post North Wales 16/06/2011).
La primera etapa en el proceso de selección es la valoración de las notas conseguidos en el último examen del “High School” (en España el examen equivalente seria la selectividad o PAEG). El expediente académico exigido para un candidato que aspira a la carrera docente es aproximadamente un 9.3 sobre 10 en el caso de primaria, y un 9.0 sobre 10 en el caso de secundaria.
Para los que aprueban esta primera etapa del proceso, hay un examen escrito sobre una lista de lectura obligatoria de literatura educativa y posteriormente la redacción de un escrito exponiendo los motivos por los cuales quieren ser profesores y por qué resultarían adecuados para destacar en dicha función.
Es entonces cuando los mejores candidatos pasan a una serie de entrevistas, basadas en factores como la motivación e inteligencia emocional, con la finalidad de conocer sus capacidades como profesores. Los candidatos también participan en una especie de examen práctico, en el que se simula una situación cotidiana en la escuela, con el objetivo de que los evaluadores observen en los futuros profesores la actitud requerida para trabajar con niños y adolescentes (Mckinsey & Company 2010).
La carrera docente dura 5 años y consiste en una licenciatura de 3 años y después un Máster obligatoria de 2 años (un año de prácticas en una escuela pública asociada con su universidad y una tesis “final de carrera” enfocada en una área de investigación educativa). Los profesores de primaria tienen la obligación de especializarse en “Educación” con módulos adicionales en materias curriculares. Los profesores de enseñanza secundaria tienen la obligación de especialización en la materia que van a enseñar con módulos adicionales en pedagogía.
Cuando finaliza el Máster los futuros docentes entran en un mercado de trabajo estrictamente regulado, donde se presentan a entrevistas con la mesa directiva de colegios públicos que hacen su selección basándose en el expediente académico, evaluaciones de prácticas y sus cualidades personales. Debido a la precisa coordinación con el departamento de trabajo, el número de alumnos salidos del Máster es equivalente a la demanda anual de profesores por las jubilaciones. No existe ningún otro tipo de prueba o examen que se pueda comparar con la “oposición” en España y esto significa que el proceso de selección de los profesores tiene lugar en la aceptación del aspirante en la carrera docente.
Es crucial entender esta diferencia entre el sistema finlandés y español. En Finlandia están pre-seleccionando sólo a los mejores candidatos de “bachillerato” de todo el país para la formación como profesores de primaria y secundaria en un ámbito de excelencia, universitario y público, variando anualmente el número de plazas en la carrera docente, dependiendo en la oferta de empleo público.
Una transición necesaria y urgente
Tanto PP como PSOE han hablado de la necesidad de mejorar nuestro sistema de selección del profesorado en los últimos dos años. Es fácil entender por qué, pero en el contexto socio-cultural español es muy difícil de hacer sin tener problemas significativos con la plantilla de profesores actual y especialmente con los profesores interinos que cubren las bajas de los funcionarios de carrera.
Tenemos que cambiar hacia el sistema utilizado por la mayoría de los países europeos; que consiste en la pre-selección para el acceso a una carrera docente con Máster obligatorio, exigiendo expedientes académicos de 9.0 o más, otras pruebas especializadas y entrevistas personales.
Tenemos que vincular el número de plazas en la carrera docente con la necesidad de profesores en ámbito público y concertado. Esto es la clave. Tenemos que crear un mercado regulado de profesores formados y seleccionados por el estado en un ámbito universitario público de excelencia. Un mercado que siempre tendrá el mismo número de profesores que hacen falta para trabajar. Nunca menos y nunca más.
Todo ello con la finalidad para asegurar la calidad de los individuos que trabajan en las aulas con el futuro de este país y evitar para siempre la burbuja de desempleo que tenemos en educación que está causando tanto daño. El sistema de selección no puede estar basado en la estabilidad laboral de profesores interinos de larga duración en las bolsas de trabajo de las comunidades autónomas, a través de la lotería bianual que llamamos “la oposición”. ¿Por qué? Porque la ciudadanía tiene que volver a confiar al 100% en el profesorado, a través de la certeza de que cada profesor ha conseguido su puesto de trabajo a través de un proceso de excelencia.
Pero la cuestión que enfrenta a los políticos no es el modelo que hay que adoptar, es: ¿cómo implementarlo sin perder votantes? ¿Cómo convencer al pueblo Español de la necesidad de acabar totalmente con la actual mediocridad que existe en todos los ámbitos educativos e institucionales, y como implementar una meritocrácia entre todas las personas que trabajan en la educación pública?
El gran problema son las alrededor de 250,000 mil personas en las bolsas de trabajo (no se conoce el número exacto). Leyes retroactivas que les excluyeran de la posibilidad de ser profesores, causaría huelgas sin precedentes en las calles de todas las ciudades de España. La única manera de empezar de manera positiva la reconstrucción educativa es crear dos vías de acceso. La primera sería para nuevos candidatos que reúnen los requisitos del sistema utilizado en el norte de Europa. Y la segunda, reservando un porcentaje de plazas para interinos de “la vieja guardia”, a través de un modelo de oposición radicalmente reformado para favorecer la capacidad intelectual de cada aspirante. Durante un periodo de aproximadamente 10 años, subiendo progresivamente el porcentaje de plazas disponible a través del nuevo modelo de excelencia, y reduciendo el porcentaje de plazas disponibles para interinos, podemos llegar a una situación favorable y estable en cuanto a los métodos de contratación en educación.
El panorama actual
La narrativa política de Partido Popular sugiere que quieren apostar por el modelo concertado. Lo que no entienden la mayoría de los españoles es que el modelo concertado es un modelo de gestión distinto, pero que sigue siendo 100% público en cuanto a la financiación. Es el método de gestión favorecido en el norte de Europa porque otorga el control de la contratación al mismo centro, lo que conlleva la posibilidad de exigir responsabilidades en cuanto a los resultados educativos.
Lo que el Partido Popular tiene que recordar es que simplemente cambiando al modelo concertado no se va a solucionar la cuestión de fracaso escolar o los resultados tan negativos de PISA. La única manera de combatir estos problemas es tener profesores de primer nivel que sepan dar clase en el contexto del siglo XXI y con la autoridad necesaria. Tenemos que aplicar los mismos estándares a profesores que trabajan en el ámbito público y concertado, sin ninguna excepción.
En Finlandia, los alumnos de la carrera docente (Primaria y Secundaria) se sienten orgullosos de estar dentro de la facultad de educación. Está considerada la carrera más prestigiosa a nivel social y los profesores están vistos por la sociedad como científicos de la educación, que aplican sus avanzados conocimientos, adquiridos a base de análisis, investigación y desarrollo. Aprenden a ser experimentadores con sus técnicas pedagógicas y a probar continuamente nuevas métodos de enseñanza. Son muy autónomos y la mayoría de las clases se realizan en grupos muy reducidos con material de su propio diseño y fabricación en situaciones que simulan el aula real. Analizan qué funciona y qué no funciona y sobre todo; ¿Por qué?
En España aprendemos a memorizar temarios de academias privadas. No estamos enseñando a los alumnos ni a los profesores a pensar de manera analítica. Nos esforzamos en todos los niveles del sistema educativo en la retención de material teórico. Desde primaria, secundaria, el instituto, PAU y universidades, y terminando con la Oposición. Así hacemos que la educación para la mayoría de los alumnos sea un reto sin motivación. Los que sobresalen son los pocos que tienen la capacidad mental para retener. Pero retención no es lo mismo que entender y analizar. El análisis social, político, histórico y científico es la fuerza motriz de una sociedad. Sin esta capacidad una sociedad no puede avanzar.
Si no empezamos a enseñar a los profesores a pensar, comparar y analizar, inventar e investigar, ¿cómo podemos pretender que los profesores tengan la capacidad a transmitir estas cualidades a sus propios alumnos? Si no nos deshacemos del actual sistema de Oposiciones, lo único que conseguiremos será un perpetuo alargamiento de las listas de interinos, casi siempre con gente que no está preparada para la enseñanza, sólo por el mero hecho de aprobar un examen injusto, anticuado, ineficiente y tremendamente subjetivo. Mientras Andalucía sigue adelante con otra convocatoria clásica para el año 2012, tal vez, deberían pararse a pensar por un momento, en el efecto que otro examen tradicional tendría en la calidad de su propio sistema educativo, y reconsiderar un pacto con el gobierno central, que verdaderamente podría producir resultados positivos.
El día 7 de febrero 2012 el Partido Popular decido derogar el nuevo Temario de las oposiciones al profesorado, en vigor desde el dia 18 de noviembre 2011, previamente implantado por el gobierno saliente. Jose Ignacio Wert Ortega, dando respuesta a un bombardeo de criticas ha dicho en primer lugar que “el sistema de formación no se puede cambiar sin cambiar el temario”, y ha matizado que “nada es eterno” (Magisnet 09/02/2012). En segundo lugar ha subrayado que el modelo alemán y el finlandés “son buenos modelos en los que fijarse” (El Mundo 09/12/2012). El PP tiene muy claro que ni el modelo finlandés ni el alemán tienen temarios y que ninguno de los modelos se basa en la memorización masiva. También tienen claro que sólo se admiten candidatos que son académicamente fuera de serie, y que muestran una altísima dedicación y aptitud para la docencia, medidas por sistemas evaluativos de vanguardia. La cuestión es: ¿Si lo tienen claro los Interinos y recién licenciados de España?
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Referencias:
- Mckinsey & Company. September 2010. Closing the talent gap: Attracting and retaining top-third graduates to careers in teaching.
- ATTRACTING, DEVELOPING AND RETAINING EFFECTIVE TEACHERS. COUNTRY BACKGROUND REPORT FOR FINLAND OCDE. June 2003.
- PISA 2009.Programma para la evaluación internacional de los alumnos. OCDE. Informe Español.
- http://www.dailypost.co.uk/news/local-north-wales-news/bala-news/2011/06/16/the-selection-of-teachers-in-finland-is-as-strict-as-that-for-doctors-leaving-schools-in-a-very-healthy-state-55578-28885777/
- http://www.ncee.org/programs-affiliates/center-on-international-education-benchmarking/top-performing-countries/finland-overview/finland-teacher-and-principal-quality/
- http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/09/espana/1328783008.html#comentarios
- http://www.magisnet.com/noticia/10824/Pol%C3%ADtica-educativa/wert-dice-temarios-anulados-muy-malos-sirven-nuevo-sistema-selecci%C3%B3n-profesorado.html
Tu informe me parece de una gran calidad y atacas puntos muy importantes del sistema educativo y de acceso a la función docente. Unos apuntes desde mi punto de vista, también como preparadora:
1. El sistema está tan viciado que, tal y como tú bien dices, estamos en un circulo vicioso que impide a estupendos docentes el acceso a la práctica de su profesión.
2. Como preparadora me encuentro con varios perfiles, desde el que quiere “aprobar” como sea y le importa poco la docencia en si, hasta el que tiene una gran inquietud por aprender a crear materiales didácticos originales, pasando por el que intenta hacer un poco de todo. El sistema no es bueno, pero yo creo que el profesor debería sentir el deseo de enseñar.
3. La falta de regulación en la prepararon, es cierto, cualquiera puede preparsd, pero si lo haces mal no repites, porque el opositor es exigente.
4. Me parece muy buena tu propuesta de un sistema que no deje fuera a los que entran en la oposición por primera vez.
5. Totalmente de acuerdo con que el profesor nunca deje de formarse, pero no vale que la formación sea un curso de sindicato de turno del que no se aprende nada.
6. Añadiría formación obligatoria en idiomas (para los de idiomas, reciclaje) y formación obloatlria en TICs para todos.
¿Qué pasará con el nuevo sistema de oposiciones? Esa es otra, estamos comstantemente sin saber qué va a pasar. Se avecinan ademas cambios políticos grandes y eso me temo que nos va a perjudicar más que beneficiar…
Excelente trabajo, recibe mi enhorabuena,
Lola Molina
Yo lo que me pregunto, es si la persona que ha escrito este artículo, en lugar de en Albacete, vive en el Polo Norte. Me pregunto si es maestro-profesor y alguna vez a pasado por una oposición. Me pregunto, si ha pisado alguna vez en su vida un aula y sabe realmente de dónde vienen los déficits de la escuela pública hoy en día (y… concertada-privada, que también los tienen).
Si de verdad está pidiendo que los docentes españoles nos convirtamos en “científicos de la educación” con un sueldo casi de dependiente de comercio (profesión totalmente respetable, por supuesto). Y con una valoración por parte de alumnos, padres y políticos de turno que piensan que hasta un cuidador de ovejas (igualmente respetable) podría hacer nuestro trabajo.
¿Realmente piensa que el punto clave en la selección del profesorado debe depender exclusivamente de obtener más de un 9 de media en Bachillerato? En ese caso, me gustaría destacar que usted SE CONTRADICE. Por una parte pide la evaluación de “habilidades y aptitudes docentes”, y no de meros contenidos. Y sin embargo, exige una nota ‘media numérica’ como únimo requisito merecedor de una profesión tan importante e influyente como lo es, LA DOCENCIA. Y sabe una cosa, personalmente, esa nota la habría superado si se hubiese dado el caso. Pero no lo veo JUSTO! le puedo asegurar que en mi carrera de Magisterio conocí verdaderos talentos de la enseñanza, con unas aptitudes (adquiridas no sólo memorísticamente) que sus alumnos agredecen cada día, y la Sociedad agradecerá en un futuro. Y mire usted, no sacaron un 9 de media en Selectividad. Ah…y por supuesto, por no hablar del tipo de centro que calificaría a sus alumnos “privilegiados” para que obtuviesen su deseada calificación…¿por méritos propios? o…¿quizá en ese caso una donación económica ayudaría? Y no es barbaridad lo que he dicho si atendemos a la vergonzosa corrupción ‘de todos los colores’, de la que tanto podemos presumir en este país.
¿Qué el sistema de selección del profesorado debe cambiarse? Sí. Pero por favor, si es usted maestro-profesor, tenga más respeto hacia sus compañeros docentes, y lo que es más importante, hacia su profesión. Y si no le es, no opine de lo que no sabe!!! Ese si que es el gran problema de esta Sociedad. Sin ir más lejos, ministros y consejeros de Educación que nunca han pisado un aula. Vergüenza les tenía que dar. Esos mismos que piden profesionalidad…
He respondido personalmente ha tu correo electrónico.
Gracias por haber leído el articulo. Su fin siempre fue a concienciar a los interinos y recién licenciados de España de lo que va a pasar aquí durante el próximo año para que pueden tomar decisiones sobre su propio futuro laboral.
Solo 5% de los que han estudiado magisterio van a pisar una aula publica.
Es la triste realidad. Por que nadie ha controlado las matriculas en las facultades de educación.
Yo espero que más gente tienen el coraje a dejar la destrucción de España a la lucha entre PSOE y PP, y que se vayan cuanto antes a otros países donde la administración publica funciona para el bien de la ciudadana.
Finlandia por ejemplo!